Manifesto del Cor. Pepa Reverter

 

¡Más amor y más ética por favor!

 

En esta vida que nos ha tocado, las sociedades y sus culturas, en definitiva, las personas, ¡todas! Somos diferentes. Si queremos tener tranquilidad y armonía, sabemos que necesitamos convivir y adaptarnos los unos a los otros, necesitamos entendernos.

 

Para conseguirlo hay que tener predisposición y para tener predisposición hay que tener actitud, y la actitud ¿quién la enseña hoy? ¿La escuela? ¿La familia? ¿Las instituciones públicas? ¿Los representantes de la ciudadanía? ¿Los políticos?

 

Nos hace falta más Corazón, más bondad, más ganas de encontrar soluciones. Hace años un reconocido diseñador y amigo, en una conversación dijo: –Las buenas intenciones no sirven para nada.– Sinceramente no estoy nada de acuerdo con esta afirmación. Más que nunca necesitamos buenas intenciones, buena educación, buenas palabras, buenos gestos y buenas acciones.

 

Estamos en el siglo XX, según Klaus Schwab en la cuarta revolución industrial. Tenemos grandes retos para incorporar tecnologías en todos los ámbitos de nuestra sociedad, las decisiones que tomamos son cruciales para el futuro inmediato. Por eso no podemos perder de vista que al final somos las personas quienes con nuestras actitudes y comportamientos marcamos el ritmo de los acontecimientos de la historia.

 

¿Hacen o no hacen falta buenas intenciones?

 

Desde mi humilde punto de vista creo que es importante intervenir y participar de forma activa en nuestra sociedad, donde sea que nos encontremos. Necesitamos buenas intenciones. La revolución también se puede hacer desde actitudes pacifistas y con símbolos que nos recuerden que podemos ser mejores.

 

Ponemos granitos de arena, el mío es muy pequeño, solo es un jarrón para poner flores, para recordarnos que cada día en el mundo también hay belleza, y si podemos la tenemos que enseñar y compartir.

 

Detrás de una imagen siempre hay un por qué, esta es mi manera de decir que nos hace falta más corazón, más belleza y más ética.

 

El corazón en un símbolo universal y con muchos años de vida, conocido por todo el mundo, ¡no nos lo hemos invitado! Simplemente lo que hemos hecho es materializarlo, darle forma y visibilidad para que esté presente en volumen. Para poder tenerlo en casa como un objeto más, con flores frescas, de papel, de plástico, con ramas o sin nada, pero si puede ser lleno de ilusiones y esperanza para que dibuje un futuro mejor. / Pepa Reverter

 

Antes de convencer al intelecto,
es imprescindible tocar
y predisponer el corazón.

 

B. Pascal.